15 de octubre de 2007

Hoy es el primer día del resto de mi vida. Como cada día.

Todo son Puertas. Decisiones. Palabras que crean realidades y realidades que crean palabras, y no estoy hablando de envolverlas. Designios. Locura. Lucidez. Somos la mierda contante y sonante, no un copo de nieve único y hermoso, vale. Pero también somos ese copo en medio de todo(s) lo(s) demás. Qué va, no es prepotencia, no es una envuelta de Nada recubiera con Menos Aún. Es una certeza, es una de las mil millones de posibilidades. Estamos vivos, o somos supervivientes, o incluso las dos cosas. O somos zombies, da igual, sí, me incluyo claro. No sabemos nada pero eso no importa para que nuestro cuerpo siga produciendo neurotransmisores, hormonas, enzimas y demás parafernalia fisiológica. No sabemos nada y, ni siquiera el dudar de todo, importa para la fisiología. O el no dudar. Imagino tu sonrisa, no se si tú imaginas la mía en este momento. Quizá sí. Da igual, dan igual los rostros y las sonrisas porque, al final, lo único importante es la Supervivencia. Y para eso rara vez son cruciales las sonrisas imaginadas. Seguiré tropezando, lo se, incluso con la misma piedra. Espero no perder la capacidad de seguir soñando que estoy Viva. Espero no dejar de Vivir, aunque termine por perder la capacidad de soñar.

Hoy es uno de esos días realmente optimistas que la gente suele confundir con pesimismo desbordante y rayaduras mentales.

Y me da absolutamente igual. Hoy al menos.

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