31 de octubre de 2007

Quiebro


las manos


las voces


los silencios


las bocas


me quiebro


y


FIN



(de la primera parte)



(hasta la segunda parte)



No soporto esperar.

26 de octubre de 2007

Ella, la de los escritos, grita tu nombre tan fuerte que me cuesta, me cuesta casi la cordura, me cuesta el oxígeno que se confunde con el humo que se desvanece y la oscuridad que me zumba los oídos, el silencio el insomnio, ELLA, ella que sólo soy yo pero con otra mente y otro cuerpo y en realidad sólo compartimos el nombre y eso es lo más terrible. La huída.
Muchas veces me he cansado de esto, me dices. Pero le quiero y así funciona el amor: aguantas lo inaguantable.

Yo te miro y pienso que es tristemente cierto. Pienso también que no tendría por qué ser así y que cuando todo se complica tanto quizá ya no estemos hablando de amor, bueno, quizá no: seguro que no. No me atrevo a ponerle nombre, aunque quizá sea la mezcla de muchos: necesidad, cariño, acomodamiento, costumbre, circunstancialidad, rutina... y sí, un fondo de amor queda, imagino, o idealización, yo que sé.

A lo mejor amas la persona que conociste, que no tiene nada que ver con la persona que ahora tienes delante, ni siquiera la carcasa. No digo que siempre tenga que ser así, ojo. Se que el enamoramiento es distinto del amor, que la pasión varía con el paso del tiempo, sí, todas esas cosas. Pero de ahí a decir que el amor funciona aguantando lo inaguantable...joder, es que de verdad, me parece demasiado triste limitar tanto las relaciones, reducirlas hasta ese extremo, condicionarse así. Imagino que hay un punto del que es difícil retornar. Creo que no tengo la paciencia necesaria para retornar de ese punto. En cualquier caso, es cosa de dos, eso, y aunque yo la tuviera es posible que, desacoplados al llegar a tal extremo, la otra persona podría no tenerla.

Mientras pienso todo este batiburrillo tú ya has cambiado de tema un par de veces más, aunque tampoco esperabas ninguna respuesta salvo mi asentimiento de cabeza.

Cuando terminamos la conversación te marchas a casa, a seguir aguantando lo inaguantable en nombre del amor. Y yo me meto a la biblioteca con las mejores intenciones de estudio, aunque sea viernes tarde , pero no consigo colársela a mi mente.

Y aquí estoy.

24 de octubre de 2007

Dudas existenciales.

(¿Me prestarán un poquito de Eter etílico para que me de esta somnolencia tan rica a las once de la noche?)

22 de octubre de 2007

Prefiero las malas noticias, aunque sean dolorosas, a una incertidumbre angustiosa. Sobrellevo mejor el dolor fundamentado que las miles de paranoias que puede desarrollar mi imaginación, tan terrible como fantástica.

Cada uno toma decisiones, luego hay que vivir con las consecuencias. Todo tiene un precio. Todos tenemos un precio, aunque no todos nos vendamos.

Yo no quiero sufrir más, no, que va. Estoy cansada. Asumo que el dolor es parte de la vida, que es inevitable y que huir sólo trae más dolor porque nunca acabas deliberarte. No, el dolor hay que vivirlo y superarlo. Pero no estoy dispuesta a buscarme sufrimientos gratuitos, no, no tengo fuerza, no tengo por qué tenerla, no quiero tenerla. No merece la pena. Aunque me duela incluso pensar esto. Pero ya tengo bastante experiencia en sufrimientos"buscados" y, aunque siga tropezando con ciertas piedras, cada vez me levanto más rápido y curo mejor las heridas, aunque se hagan más profundas y abran cicatrices, aunque cada vez que se recomponen los pedazos nunca vuelva a ser la misma.

Pero seguiremos en pie.

No pienso vivir de rodillas.
(Aunque tampoco voy a morir en pie, no, no ahora)

21 de octubre de 2007

Qué gran noche.

HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
HAPPY
21st BIRTHDAY PARTY
:D
(Gracias!)

17 de octubre de 2007

[Pseudodiario: Laboratorio, anhídrido acético y felicidad]

Para Ana.

Por primera vez desde que empecé la carrera me levanto con ganas de empezar el día. Estoy colaborando con un departamento de la facultad y trasteo por el laboratorio, sintetizando compuestos para uno que se está doctorando. Es el segundo día y el entusiasmo está en su punto álgido. Imagino que cuando lleve explotada 200 horas me levantaré con algo menos de entusiasmo; pero ahora mismo creo que, "profesionalmente", no podría estar más contenta.


Y me acuerdo un montón de ti, nena, creo que disfrutarías incluso a pesar del hombrecillo, que por cierto, resulta que en el departamento es una especie de semidios.Y ya sabes que la mujercilla es una diosa para mi y siempre lo será, aunque sin patos de por medio, eso sí, jajaja

Y además te dedico el post porque creo que eres la única persona que entenderá mi estado de emoción por haber aprendido a utilizar el rotavapor en condiciones sin mirarme raro xD

(Bah, aunque me mires raro, te lo dedico igual)

PD. No, no sintetizamos heroína... no se muy bien que sintetizamos xD pero eso seguro que no, para algo que sabría reconocer (escrito en papel, la molécula, ay, con lo que nos costó aprender la estructura de la morfina y su unión al receptor, ¿verdad Anita?)

16 de octubre de 2007

Nunca entendiste que los monstruos es mejor conocerlos antes de que se hagan grandes y acechen bajo la cama. Que las palabras despersonalizan, apuntan, matizan, desgranan, concretan, abstraen, descontextualizan y proyectan, pero que en absoluto necesito apuntalar con palabras los venenos, ni siquieras las catarsis, aunque sea un modo bastante eficaz de relativizarlas.

Yo nunca entendí que no vieras que ella, la de los escritos, es un ente aparte que baila conmigo en las noches de luna mediana.

15 de octubre de 2007

Hoy es el primer día del resto de mi vida. Como cada día.

Todo son Puertas. Decisiones. Palabras que crean realidades y realidades que crean palabras, y no estoy hablando de envolverlas. Designios. Locura. Lucidez. Somos la mierda contante y sonante, no un copo de nieve único y hermoso, vale. Pero también somos ese copo en medio de todo(s) lo(s) demás. Qué va, no es prepotencia, no es una envuelta de Nada recubiera con Menos Aún. Es una certeza, es una de las mil millones de posibilidades. Estamos vivos, o somos supervivientes, o incluso las dos cosas. O somos zombies, da igual, sí, me incluyo claro. No sabemos nada pero eso no importa para que nuestro cuerpo siga produciendo neurotransmisores, hormonas, enzimas y demás parafernalia fisiológica. No sabemos nada y, ni siquiera el dudar de todo, importa para la fisiología. O el no dudar. Imagino tu sonrisa, no se si tú imaginas la mía en este momento. Quizá sí. Da igual, dan igual los rostros y las sonrisas porque, al final, lo único importante es la Supervivencia. Y para eso rara vez son cruciales las sonrisas imaginadas. Seguiré tropezando, lo se, incluso con la misma piedra. Espero no perder la capacidad de seguir soñando que estoy Viva. Espero no dejar de Vivir, aunque termine por perder la capacidad de soñar.

Hoy es uno de esos días realmente optimistas que la gente suele confundir con pesimismo desbordante y rayaduras mentales.

Y me da absolutamente igual. Hoy al menos.

14 de octubre de 2007

Volveré a equivocarme, lo se. Está en la naturaleza humana y, hasta que se demuestre lo contrario, yo pertenezco a ella. Pero no es tan malo equivocarse, ni siquiera es tan malo repetir los errores. Lo terrible es creer que no hay más posibilidad que el error o su ausencia. (Qué modo de limitarse)



No sólo sabe a mierda la caja de bombones.

Sonríe.

Seguiremos en pie.

10 de octubre de 2007

Al final todo es bioquímica.

Enzimas y hormonas.

(Y neurotransmisores)

Aunque la(s) fiebre(s) influya(n), claro.

9 de octubre de 2007

Quizá el problema es el deseo. El deseo que mata, que consume, que deshace. Siempre el deseo, siempre. La fiebre.

Y después el salto mortal.

No te salves.

Salta.

3 de octubre de 2007

ahora

FIN
No soy esta puta proyección. Qué va. No se trata de las máscaras, ni siquiera de las identidades. Blasfemias, locuras, bailes de disfraces, tu boca, la mía, el fin del mundo, las luces, la Muerte, el lenguaje, las realidades, las circunstancias, las amígdalas, el veneno, las entrañas, la lucidez, la oscuridad, las Sombras. Tampoco soy nada de eso. Claro que no.
Bah, ni para estar loca ahondo seriamente en los abismos.

Qué ¿suerte?
No, no estoy cansada, sólo estoy loca.
Llueve. Ya no es una lluvia furiosa. Llueve y me quitaría toda la ropa y me tumbaría en la tierra hasta que la lluvia y la tierra me cubrieran por completo, hasta que no quedara nada más que un pequeño montículo. Hay muchos modos de reirse de una misma. La mayoría no hacen ni puta gracia.

(A mi sí. Hasta llorar. De la risa, claro.)
Oh my God, my inexistente God! Perdona mis blasfemias llenas de ácido que sólo corrempen mi propio ser. Perdona mis delirios de Muerte como yo perdono los tuyos de Vida. Perdona mi ignominia, mi traición, como yo jamás seré capaz de perdonarla.

Sea.
Sólo veneno, oh, este no era el blog del veneno. Pero supuró.

(¿La fiebre?)
¿Será este otoño el fin del mundo? Con un poco de suerte no dará tiempo a sentir cómo se congela todo, con un poco de suerte no llegará a nacer.

Lo que no se es si será con un poco de buena o de mala suerte.
(Adoro el otoño)
A lo mejor sí, sí lo estoy. Maldito otoño.
No quiero más segundas partes de una vida que no me corresponde. No quiero ser la prolongación de ningún espectro, de ningún fantasma, de ningún deseo. No. Me niego a vivir lo que corresponde a otro muerto más muerto que yo.

Porque yo no estoy muerta. Ni voy a estarlo sólo porque tú hayas decidido que lo esté.

2 de octubre de 2007

No puedo evitarlo. El autobús, el metro, las prisas, los gritos, la gente nerviosa en colas que van a ninguna parte. El mendigo de los martes por la mañana me saluda. Un día de estos le invitaré a un café, sí, a un café bien cargado. Bostezo mientras le miro, de memoria. Sonrío. La nena piensa que es para ella la sonrisa y me la devuelve. Quizá si era para ella, por qué no. El conductor del autobús da un frenazo y una señora mayor, casi vieja, se queja de la juventud de hoy. No pienso moverme de mi sitio, no, hoy no. Otra viejita entra y entonces sí me levanto. Ella no quiere sentarse pero insisto y me lo agradece. La otra vieja se calla y me mira resentida. Yo sonrío.